Esta mañana leí una entrevista a la poeta María Eloy-García en la que venía a decir que la poesía debe tratar de menudencias, de la vida cotidiana, de la ciudad y de la vida en ella, y que tiene que aspirar a provocar un orgasmo de cinco segundos en vez de tratar de ser rimbombante.
La verdad es que me he hecho replantearme la poética y he llegado a la conclusión de que su visión no carece de sentido.
Con esta idea empecé un nuevo poemario que inauguré con este poema. A ver que os parece esta forma de lírica. Un saludo
La cuarta planta está en ruinas.
Siempre lo estuvo.
La recuerdo invariablemente sudorosa
y con el vientre abierto
como un enfermo que nunca se debe visitar.
Cuesta entender la ruina
desde estos ojos.
La ruina ajena:
los perros le orinan en los tobillos,
se le cae la saliva
como a los viejos,
le molesta que nos amemos ruidosamente
contra su espalda cubierta de humedad…
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