La reina de las sombras
Parte 1
En casa es de noche. Todo es más sencillo bajo esta oscuridad, bajo este manto de sombras con que he decidido cubrir toda la casa, la superficie de los muebles, el silencio que crece como los hongos en la humedad que se arracima en cada uno de los rincones.La casa es vieja, pero vestida de luto tiene otro talante. El negro cubre como el maquillaje la evidencia de los huesos, la evidencia de la delgadez enfermiza, de la ancianidad de los cimientos y los muros y las paredes de papel.Sé que este color no le gusta a la casa pero me trae sin cuidado. Me gusta a mí y es suficiente. Les gusta a mis pequeños. Sobrevivimos bajo ese olor a carbón y humedad y conseguimos con ello pasar desapercibidos al exterior para que nadie pueda intuir nuestra presencia más allá de estos ladrillos. Esa es la verdadera razón de criar las sombras entre hojas de morera, dentro de las cajas de zapatos, para después liberarlas y que inunden con sus alas todas las habitaciones.No estaría bien una nueva orden judicial que nos obligara a marchar a otro sitio. Que nos empujara a abandonar la casa como delincuentes, cubierto el rostro por harapos, moviéndonos como sombras por las entrañas de una ciudad que trataba de arrebatarnos nuestra forma de vida. Eso sucedió en el pasado, y no volvería a pasar si se podía impedir, si el echo de vivir como espectros podía ayudar a que nadie conociera detectara nuestra presencia.
De ahí la eterna oscuridad en la que fermentábamos.
Continuará…
Octubre 3, 2007 at 3:58 pm
Una casa donde siempre es de noche, donde se crían sombras, donde se fermenta en la oscuridad ¿mi mente? No, no puede ser, debe ser otra casa… estoy deseando saberlo