Cuento sin final
Si te quedas a nadar en tus charcos
nada de “yo sapo” con ropa limpia
ni ”tú princesa” con luz de lámpara
y barriendo para tu caja de galletas.
Nada de finales felices.
Nada de quemar tu puerta cerrada,
para mirar, como si nada, a un horizonte
que pretende convertirnos en estatuas de sal.
Mayo 14, 2009 at 4:06 pm
Ya sabes lo que pienso de tu poesía, pero no me importa ser reiterativa. Te fuiste estando en “Maestro” y has vuelvo, por lo menos, con la misma fuerza de antes.
Un besazo, Emilio