Mary Celeste (parte 3)

Por la situación del sol, debían ser las tres de la tarde cuando conseguimos aproximarnos a la nave avistada. El viento seguía maniatado y el sol caía sobre nuestras cabezas en picado. Ya a una distancia razonable traté de llamar a viva voz a la tripulación del barco sin obtener ningún tipo de respuesta. El silencio se zambullía sobre el vientre liso del agua provocando ondas que se extendían hasta perderse en el horizonte. El bergantín se quejaba ruidosamente. Ascendía a la cúspide de las olas para descender con suavidad retorciendo sus huesos artríticos, quejándose como se quejan los ancianos cuando barruntan humedad. Aquella forma en que la madera vieja lloraba conseguía erizar los bellos de todos mis hombres: las historias de barcos fantasmas que compartían con los tragos de ron les llenaba ahora la boca de un extraño sabor amargo.

La embarcación acusaba un ligero bostezo. El velamen estaba izado, y excepto por alguna deficiencia ocasionada por la fuerte surada de los días anteriores, todo parecía estar en orden. A simple vista, nada aquejaba a la nave que pudiera suponer un impedimento para la navegación.

– Deveua, coja a Wrigh y a Jhonson y echen un vistazo. Hay algo en todo esto que no me gusta- mis hombre contuvieron la respiración y se miraron unos a otros intentando tranquilizarse al encontrar el miedo reflejado en los ojos de sus compañeros.

Pocos minutos después habían izado un bote entre todos, y con ayuda de sogas se descendió hasta él a los tres hombres. Wrigh y Jonson iban a los remos. Deveau, de pie en el centro del bote, se limitaba a extender su mano derecha sobre los ojos para tratar de divisar el más mínimo movimiento sobre la cubierta del bergantín.

A mitad del trayecto se giró para buscar con la mirada nuestra nave, y colocando sus dos manos a ambos lados de la boca, nos gritó el nombre de la embarcación. Todos mis hombre se santiguaron y tendieron sobre cubierta una gruesa lámina de expectación, de incredulidad, de miedo, que todavía veinte años después continuaría escociendo y quemando toda la superficie de mi piel.

– ¡¡¡Mary Celeste!!!¡¡¡ Se trata del Mary Celeste!!!

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2 comentarios en “Mary Celeste (parte 3)”

  1. sonámbula Says:

    Uyuyuy… ese barco está maldito, Desegundos. Presiento que nada bueno le espera a la tripulación… o a cualquiera que se cruce en el camino del Mary Celeste.

  2. botón Says:

    ufffff
    el Mary Celeste… el desaparecido y hallado intacto y sin tripulación
    El misterio…


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